miércoles, 11 de diciembre de 2013

El invierno ¿Tiempo de descanso?

Mientras el O2 repone fuerzas en puerto, el invierno lo aprovechamos para diseñar la ruta de la próxima etapa que comenzará la próxima primavera y que nos llevara desde las aguas malagueñas hasta la isla de Sicilia.
El invierno, es también tiempo de trabajo. La anterior etapa me enseño lo difícil y duro que es pintar en el barco, preparar las exposiciones mientras todo se está moviendo y dentro del pequeño habitáculo del barco. Este es momento de crear y preparar la obra que exhibiré en las próximas exposiciones, en galerías peninsulares, baleares, sardas y sicilianas.

viernes, 30 de agosto de 2013

Arribada en Marbella

Después de más de dos mil millas naúticas navegadas durante el transcurso de este último año , el O2 descansa por fin en el puerto de La Bajadilla, en Marbella, en donde pasaremos el invierno y repondremos fuerzas para afrontar la próxima etapa.
Los últimos meses, desde que llegamos a la península, han sido agotadores, siempre con un ojo puesto en el invierno que se avecina y buscando el puerto que más pudiera interesarnos y en la puesta a punto del barco, que nos lo ha dado todo y ha sufrido mucho.
La entrada en el mediterráneo fue especialmente emotiva. Los planes se cumplían y la costa, ya desde Cádiz, era de lo más familiar y querida, aunque nunca la había apreciado desde ese ángulo. Pero también,una vez dejamos el estrecho por popa, comenzó a invadirnos otra sensación, aunque esta vez no era tan agradable. Espanto y asco ante la extrema suciedad del agua. Las corrientes de superficie se habían convertido de pronto en verdaderos ríos de mierda con sus afluentes, que fluían hacia el estrecho de Gibraltar paralelos a la costa, desde un par de millas de la linea costera, mar adentro,hasta las zonas de baño en las playas, sobre todo en la costa del sol, en donde alcanzaron su mayor densidad. Una auténtica vergüenza. Hicimos Investigaciones sobre este tema y Estas corroboraron nuestras peores sospechas. La enorme cantidad de urbanizaciones que inunda toda la costa malagueña, vierte sus aguas fecales, sin tratar, y directamente al mar. Estos mismos vertidos regresan a sus costas en forma de los asquerosos ríos de los que os he hablado. Aun así, aunque resulte paradójico,la cantidad de banderas azules que exhiben las playas de esta costa sigue en aumento . Os aseguro que hay que ser muy,muy valiente para bañarse en la mayoría de estas playas.

domingo, 2 de junio de 2013

Bautizados

Después de ocho años navegando, esta última travesía ha hecho que vea la mar y el cielo, que comience a hablar con ellos, comprenderlos, aprender. Zarpamos de Portosanto con viento cómodo de través y a rumbo. Teníamos que llegar lo más al noreste y lo más rápido posible para poder enlazar con vientos portantes que nos empujaran hacia la Península, antes de que estos desapareciesen, y parecía que lo estábamos consiguiendo. El parte meteorológico había lanzado un aviso por chubascos. Nosotros íbamos muy rápido y lográbamos esquivar los cumulonimbos que iban apareciendo. Hasta que uno de ellos nos atrapó, descargando sobre nosostros toda su violencia. Llevábamos mucho trapo y no podíamos ni pensar en atravesarlo, así que tuvimos que poner pies en polvorosa para salir cuanto antes de su influencia. En diez larguísimos minutos perdimos todo el Norte que habíamos logrado ganar durante las cinco últimas horas, y con el Norte, el ángulo con respecto al viento para poder llegar donde teníamos que llegar, y por si aún nos quedaba alguna duda, el viento roló al Noreste, desbaratando por completo nuestra estrategia y limitando nuestras opciones. Ya solo podíamos hacer tres cosas: abortar la travesía y regresar a Portosanto, dirigirnos a la costa marroquí, para luego intentar subir poco a poco, o poner rumbo Noroeste hacia las Azores para ganar latitud, esperando llegar a la cola de la borrasca que se estaba formando en el Norte de Portugal. Tomamos esta última opción, llevando un rumbo muy cerrado, intentando no ganar demasiada longitud. Pero cada vez nos adentrábamos más en el anticiclón e iba a ser muy complicado salir de ahí. De hecho, tardamos tres días en escapar de ese al que nombramos como "el anillo de la desesperación". Y al cabo de esos tres días, solo nos habíamos alejado ochenta millas de Portosanto y aún nos restaban cuatrocientas para llegar a la Península. La travesía iba a ser larga y ahí empezó a estresarnos otra cuestión: la preocupación de nuestros familiares y amigos ante nuestra tardanza.
Cada vez se instauraba más el anticiclón y necesitábamos salir de él cuanto antes. Había que mover ficha de nuevo para poder tener opciones. Viramos al Este, siempre muy ceñidos, y al fin, el jueves nos dimos de lleno con las estivaciones de la depresión. Hicimos por meternos en ella y no perderla. Sabíamos que era lo único que podía llevarnos a nuestro destino. Teníamos que tener mucho cuidado y seguir una línea isobática, tanto para no perder la borrasca como para no introducirnos demasiado en ella. La consulta al barómetro se convirtió entonces en un hábito horario. Por fin, encontramos la autopistra hacia casa. Una vía nada cómoda y cargada de cuestiones y trabas: mar de fondo de tres metros, viento racheado y siempre por la amura, frío y lluvia, hasta el domingo por la tarde, cuando llegó el temporal. La Génova se deshizo ante nuestros ojos, la baluma se desprendió y los paños se desintegraron. Encendimos motor. Bien amarrados a la línea de vida, luchamos por arriar el foque. Un golpe de viento seccionó la driza y cayó al agua, y acabó enredándose en la hélice del motor. Desde ese momento, ya solo disponíamos de la mayor para gobernar la embarcación, y esta, rizada al máximo, nos llevaba bastante rápido y sin perder rumbo. Estábamos muy cansados. Llevábamos días sin dormir y en esos momentos no nos podíamos permitir el lujo de relajarnos. El interior del O2 se convirtió entonces en un taller de costura que se deslizaba por las vias de una montaña rusa. Cosimos y parcheamos de urgencia la Génova, a sabiendas de que no podríamos izarla por el momento; y confeccionamos un tormentín con retales que llevábamos a bordo. Qué satisfacción cuando lo izamos y comprobamos que cumplía su labor.
Al día siguiente el tiempo comenzó a mejorar. Nos faltaban menos de cien millas para la arribada. Cuando logramos fondear con mucho esfuerzo frente a IslaCristina, y después de pisar tierra, mientras tomábamos unas cañas con unas buenas raciones de pescaíto, la extenuación cayó sobre nosotros, empapándonos, llevándonos, al fin, al descanso que tanto necesitábamos y ansiábamos.

jueves, 2 de mayo de 2013

Nuevo rumbo

El final de la etapa canaria no me dejó mucho tiempo de respiro para poder escribir, y para colmo el portátil acabó bajo las aguas: cosas de la mar y las pequeñas embarcaciones neumáticas. Abandonamos Arguineguín a finales de marzo con ganas de encarar el último tramo para la espera en el sur de Lanzarote. De esta travesía, apuntar que fue extraña: poco viento, mucha bruma, un montón de fauna agitada y un sonido grave y muy profundo que se repetía de vez en cuando. Más tarde nos enteraríamos de que los volcanes estaban un poco quejumbrosos y pensamos que de ahí vendría la ebullición marina. Hasta vimos un inmenso rorcual emergiendo de las aguas con sus fauces abiertas. Ya en Lanzarote, estuvimos rematando cosas en el barco hasta que se dió un parte favorable para el salto a Madeira. Lo que faltaba por hacer tendría que esperar. Aprovisionamos el barco y zarpamos una noche clara y con poco viento. Sabíamos que la siguiente jornada sería calmada, así que pusimos rumbo al norte en busca de viento, y lo encontramos 50 millas más al norte y casi 20 horas después de haber zarpado, pero el viento que recibíamos por la amura de estribor no cesó ya hasta que llegamos a Funchal, y de tal modo que empezamos poniendo un rizo en la mayor, la cual, finalmente, nos vimos obligados a arriar, por precaución, ante la noche que se avecinaba el segundo día. Ha sido una travesía muy buena, muy cansada también. Sin piloto automático, las guardias de dos horas cada dos horas acababan dejándote sin fuerzas. Cuando no estás a la caña, te tienes que encargar de la comida, la navegación en la mesa de cartas y sacar un rato para echar una cabezada, y ese rato es complicado con el barco escorado y dando pantocazos. Por suerte para nosotros, el O2 es un buen barco que se conforma con muy poco. Con un cabo amarrado a la caña desde una cornamusa, y ajustándolo bien, el barco fue solo y a rumbo toda la tercera noche. Incluso nos permitió cenar caliente en el interior del barco junto con un pequeño polizón que decidió pasar la noche con nosotros: una golondrina. Supongo que estaba tan cansada de su viaje que prefirió dormir aquella noche en familia, o mejor dicho, con unos extraños, que morir ahogada. Y así fue, la golondrina dormía a menos de un metro de la mesa donde nosotros cenamos y en ningún momento de la noche dejó de hacerlo ni se sobresaltó una sola vez con nuestro trasiego. Al amanecer se despidió y siguió su camino. Tres horas después del tercer día de navegación arribamos a Funchal. Ya os contaré mis impresiones de Madeira, pues acabamos de llegar. Solo deciros que según nos acercábamos a sus costas, nos maravilló con su verdor, montaas y acantilados.

martes, 5 de marzo de 2013

Guerra y paz





Se dio un aviso de temporal y, por supuesto, este no quería faltar a su cita. Ultimamos los preparativos para dirigirnos a puerto pero cuando dimos al contacto, el motor no emitió ni un suspiro. Las baterías estaban agotadas y el cielo cargado de nubes no dejaba nutrirse a la placa solar. No quedaba alternativa: había que comprar una batería nueva con urgencia si queríamos cobijarnos a tiempo. Por suerte, y gracias a la ayuda de unos vecinos, llevamos la batería a bordo y tras tres horas de navegación algo agitada, pudimos ocupar el atraque asignado. El puerto de Mogán estaba a rebosar y los tripulantes, atareadísimos, trincaban a conciencia todo sobre cubierta y comprobaban una y otra vez las amarras de sus embarcaciones. El viento llegó con puntualidad y violencia, con rachas de hasta ciento cuarenta kilómetros por hora, la lluvia golpeaba de costado colándose por cualquier ranura y el oleaje rompía parabrisas y abollaba la chapa de los coches aparcados junto al rompeolas. Un espectáculo caótico que contrastaba con lo apacible del interior del O2. Cuando pasó lo más duro, sobre cubiertas y pantalanes, todos hacíamos balance de los desperfectos.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Arguineguín


Y ahora me encuentro aquí, sobre cubierta, tomando el sol, almorzando y sintiéndome orgulloso ante la aglomeración de gente que frente a mí, en la costa, observa los cuadros y conversa con Almudena. Sin duda este es un buen sitio, o así me lo parece a priori.
Llegamos hace unos días, después de un par de jornadas de lenta navegación desde las Palmas. Nuestro destino se encontraba a tan solo cuarenta millas de allí, pero el poco
viento que había siempre lo encontrábamos por proa, así que nos lo tomamos con mucha calma.
Arguineguín es la primera población de la costa oeste que te encuentras al llegar desde el sur. El suroeste de esta isla es una costa calma y cálida y repleto de turismo. Sin embargo, Arguinegín es tranquilo, sin mucho bullicio, y barato, si lo comparamos con a lo que nos tiene acostumbrado la costa canaria. Es, como aquí se dice, la ciudad más cálida de Noruega y no les falta razón. Aquí, en Arguineguín, existe una gran colonia establecida de noruegos todo el año y ha desbancado a la población guanche, quienes viven en la periferia, en chabolas o construcciones muy humildes que contrastan enormemente con los bloques de apartamentos escandinavos y los hoteles hechos para albergarlos en sus periodos vacacionales de invierno. Todo lo que puedes encontrar aquí o bien es noruego o está hecho para el noruego. Precisamente, en donde ahora se encuentra Almudena, es una parte del paseo marítimo que linda con la iglesia de Noruega, pero también hay colegio noruego, clubs,cafeterías... e incluso en los supermercados se venden los productos habituales para la elaboración de su gastronomía y hasta puede encontrarse su comida basura favorita.
Pasaremos aquí las próximas semanas resolviendo algunos problemas que han aparecido en el O2 en los últimos días, como la rotura de la palanca del acelerador, un inexplicable golpe un tanto feo en la pala del timón, un desgarrón en la génova... y prepaparemos nuestra nueva etapa, empezando por la ansiada travesía a Madeira que, si es posible, la emprenderemos a mediados de marzo. 

viernes, 7 de diciembre de 2012

Las Palmas de Gran Canaria






         La Graciosa quedó atrás hace ya tiempo, o al menos a mi me resulta ya muy lejano. Desde entonces, y hasta que arribamos aquí, a Las Palmas de Gran Canaria, hemos conocido lugares y tenido encuentros de lo más variopintos, como un tiburón enorme que estuvo rondando el barco durante un buen rato pocas millas después de zarpar de La Graciosa, el peculiar desembarco que protagonizamos unas horas más tarde en Punta Mujeres, a nado, y la acogida que recibimos nada más pisar tierra por una maravillosa pareja que nos invitó en su casa a unos vinos y unos aperitivos estando nosotros aún chorreando, el agobio de Arrecife por los miles de guiris que desembarcaban, como zombis, de los dos transatlánticos que arribaban a su puerto a diario, la conversación en su barbería con un viejo y bien pensante barbero, lo absurdo, urbanísticamente hablando, de Puerto del Rosario, en Fuerteventura, el bonito pueblo pesquero de La Playita, lo transitado de una corriente frente a Costa Calma por bonitos, tortugas y delfines, la horrible noche que pasamos fondeados en Punta Jandía, siguiendo el consejo del derrotero número cuatro de nuestro queridísimo instituto hidrográfico, el comienzo de la construcción de nuestra nueva embarcación auxiliar en Morro Jable, la llegada a las Palmas y la indescriptible sensación que sentí al darme una ducha de agua caliente, la primera para mi desde hacía tres meses, el encuentro con los participantes de la ARC y la decepción que nos produjeron, puesto que eran de todo menos marinos y el haber encontrado una buena galería en la que desde el día 30 de noviembre y hasta mediados de enero se podrán ver y adquirir obras mías en la exposición colectiva de pequeño formato que se ha iniciado. Por si alguno está interesado, os informo de su situación y contacto:

Galería Cuadro.
C/ León y Castillo, 9.
35003 Las Palmas de Gran Canaria

sábado, 27 de octubre de 2012

La Graciosa




Abandonamos Lobos muy contentos por haberlo conocido una madrugada en la que la predicción marítima, a priori, era favorable, con vientos suaves del Oeste que se intensificarían un poco por la tarde y un mar de fondo de 1 a 2 metros. Y así se cumplió la predicción durante gran parte de la travesía pero ya en las últimas 20 millas, el cielo comenzó a llenarse de nubarrones muy densos y oscuros y el viento empezó a arreciar. Nos sorprendieron los primeros chubascos y los siguientes logramos dejarlos atrás, gracias a la velocidad que íbamos adquiriendo, de manera progresiva, milla tras milla, hasta que finalmente nos vimos sumergidos en medio de un espeso frente que nos caló hasta el tuétano, hizo que perdiéramos de vista la costa y que nos traía olas de tres metros y vientos de 35 nudos, los que nos hacían volar de través a una velocidad de 9 nudos, con tan solo la génova izada; aún así llevábamos demasiado trapo. Esto hizo que la navegación resultase muy excitante aunque para los dos tripulantes que llevábamos a bordo, quienes desde hacía ya rato luchaban en el interior del barco contra el mareo, fue un verdadero infierno.
A pesar de todo, a la hora prevista, fondeamos con algo de dificultad en la playa de los franceses bajo una intensa lluvia. Allí permanecimos durante tres días al socaire de la Montaña Amarilla, un cono volcánico encumbrado por óxido granate y por cuya ladera Sur desciende hacia el mar tierra teñida por azufre en un ocre intenso. Llevamos en esta isla una semana y nos encontramos muy bien aquí, un lugar encantador en el que viven alrededor de 700 personas en pequeñas casas blancas en calles sin asfaltar, de arena. Un pequeño pueblo rodeado de tierra virgen con todas las necesidades cubiertas y preparado para una vida tranquila. Nada de paro, juventud y muchos, muchos niños que incluso reciben alguna de sus clases en la playa en vez de en el aula, aprovechando la bonanza del tiempo. Una verdadera delicia.

Isla de Lobos y el Sur de Lanzarote


Después de unos cuantos días en el Sur de Lanzarote, donde han ocurrido un montón de cosas, desde la pérdida del ancla y su respectiva cadena, hasta el estimable encuentro con un trío peculiar: un inglés, Tim, un irlandés, Peter, y un alemán, Bernard (con el español se completa el chiste), zarpamos rumbo al sur, tras haber colocado unas cuantas obras en la Galería "Arte de Lava", en Marina Rubicón, hasta el otro extremo del estrecho de la Bocaina, pues queríamos conocer a fondo la Isla de Lobos y la ciudad de Corralejos, al norte de Fuerteventura.

Lobos es una pequeña isla virgen y deshabitada de conos, rocas volcánicas y playas de arena fina y blanca, cuyas aguas cristalinas, azules turquesas e intensas, cobijan una gran y variada cantidad de vida. Y es de esta vida de la que os quiero contar un encuentro, que destaco en esta recalada: A última hora de la tarde de un productivo día, Almudena y yo nos encontrábamos sobre cubierta. Ella en proa observaba la mar y yo en la bañera, bajo el toldo, pintaba. Tras una exclamación, Almudena apareció en popa y me señaló un punto cercano por el través. Y lo vi: un par de tortugas flotaban con sus cuellos erguidos. Nos pusimos las aletas y las gafas y nos lanzamos al agua a su encuentro. En un par de minutos las teníamos ante nosotros. Una enorme de más de un metro, estaba en el fondo, escarbando con su cabeza en la arena. La otra buceaba muy cerca de nosotros, como colgada por hilos de títeres. Se movía suave y lentamente aunque avanzaba a gran velocidad. En un rato la perdimos y atendimos a la más grande, la que estaba en el fondo. Seguía comiendo allí abajo pero se dio cuenta de que estábamos cerca. Parecía sentirse cómoda. Me habían contado que las tortugas marinas tenían muy malas pulgas pero no fue esa mi impresión. Así que me sumergí para verla más de cerca. Y la tortuga giró su cabeza hacia mí. Me miró. Y comenzó la persecución. Ahí fue, acercándose, con esos movimientos, como a cámara lenta, cuando realmente me di cuenta de lo grande que era. Y puse pies en polvorosa. Tras unos metros de huída miré hacia atrás, pensando que la tortuga había cejado en su empeño, pero seguía ahí. Persiguiéndome. Poco tiempo después, la tortuga cambió de dirección y se perdió fundiéndose finalmente con el azul del mar.

martes, 25 de septiembre de 2012

El pequeño estudio ambulante se pone en marcha.

 Hace ya tres días que me encuentro aquí, en Lanzarote y al fin he podido conversar un rato con los pinceles. Las jornadas a bordo son intensas y no hay tiempo para cruzarse de brazos. El barco pide y hay que darle lo que demanda, porque lo merece. Porque él es casa, lugar de trabajo y de diversión, vehículo... pero sobre todo amigo; un buen amigo y todo lo que él recibe de esta manera tan humilde en la que puedo darle, lo agradece con creces. Se entrega y te da lo que necesitas, se comunica constantemente de manera sincera y perdona los pequeños descuidos. Es un ser divertido pero también responsable y noble.
Los días próximos a nuestra partida, allí en Tenerife, fueron muy emotivos. Los buenos amigos, vecinos de puerto, que encontramos durante el tiempo que estuvimos allí, vinieron a ayudarnos en la puesta a punto del "O2" para que pudiéramos zarpar. Nos dieron su tiempo, trabajo e incluso muchas de las cosas que necesitábamos y que aún no habíamos podido conseguir. Una suerte inmensa la nuestra por quienes estamos encontrando. Sin duda, gente excepcional.
Zarpamos a las nueve de la mañana de Marina Tenerife junto con el “ Relief” quien nos acompañó durante las primeras millas para cerciorarse de que todo funcionaba bien a bordo. Fue una buena travesía hasta El puerto de la Luz en Las Palmas en donde recalamos a las doce de la noche para dormir. Al día siguiente y después de haber descansado y habernos aprovisionado de artículos importantes, levamos el ancla y pusimos rumbo 60º hacia el estrecho de la Bocaina. El viento nos obligaba a tomar un rumbo muy cerrado con respecto a él, pero el “O2 “ ciñe muy bien y navegamos muy cómodos y ligeros durante la noche con dos rizos en la mayor, por precaución, en una noche sin luna pero muy luminosa. Esta era clara y estrellada. Había mar de fondo con espuma en las crestas de las olas y Esta, al igual que la estela del barco, iluminaban la noche con el verde de las fosforescencias del plancton. Una noche preciosa e igualmente un hermoso amanecer con la mar como plastificada, como tratada con photoshop. Se acercaron a nosotros un par de ballenas calderones, madre y cría, y pasaron bajo nosotros por el costado de estribor. Viramos al norte pues el viento había rolado y otro vagabundo marino apareció ante nosotros. Esta vez una tortuga. La navegación fue muy relajada el resto del día y no se metió viento hasta el atardecer, en el estrecho. A media noche Fondeamos en Playa blanca.

domingo, 19 de agosto de 2012

La isla bonita

Los trabajos de acondicionamiento del "O2" continúan, pero ya de forma más relajada. El interior es ahora mucho más cómodo y amplio e invita a pasar largo tiempo en él, leyendo, estudiando o dedicado a artes culinarias. Ha llegado también otro momento; el de sacar el caballete y los pinceles del cofre en el que han estado guardados durante casi un par de meses, y salir a pintar. Para dar comienzo a esta nueva etapa, elegí la preciosa isla de La Palma, aprovechando que en ella se celebraba un concurso de pintura al aire libre. Santa Cruz de la Palma es una ciudad pintoresca y amable que aconsejo visitar por su atractivo y la diversidad que ofrece para el ocio y la cultura.
Hacía ya siete años que no salía a pintar a la calle pero me he sentido muy cómodo. He rencontrado el placer de pintar entre  transeúntes que observan con curiosidad los progresos del lienzo y que, en ocasiones, entablan conversación con uno, interesándose por la realización del cuadro en cuestión, la vida de su autor o ilustrándolo con la historia y las costumbres de la tierra . Fueron unas buenas horas. A pleno sol pero buenas. Y mejores aún cuando tras oír el fallo del jurado, esté votó a favor de mi obra, concediéndome el primer premio y con él el reconocimiento de La Palma por mi pintura.
Bajo estas líneas os dejo un enlace de prensa del evento y la entrevista que  me hicieron para la SER un par de días más tarde.

la revista de La Palma/ Núñez sambucety-ganador-de-la-vi-edicion-del-concurso-de-pintura-rapida-francisco-concepcion/




sábado, 2 de junio de 2012

Subasta en Molina-Art





La galería Molina Art acogerá desde el lunes 4 de junio hasta el jueves 14 en horario comercial (11:00-14:00 y 17:00-20:00 h,) una muestra retrospectiva del pintor Núñez Sambucety. Las obras expuestas -cerca de 50- podrán ser adquiridas en formato de subasta. Para la celebración de la misma, los trabajos han sido agrupados en cuatro categorías determinadas por el valor económico de su venta al público previo a la subasta, ofreciendose así una reducción sustancial en los precios de salida. De este modo, los cuadros que reúne la categoría A, trabajos en papel y de pequeño formato, teniendo un valor previo a la subasta  de entre 300 y 600 euros, tendrán un precio de salida de 50 euros. La categoría B agrupa trabajos valorados entre los 600 y 2000 euros y su precio de salida será de 150. Las obras de la categoría C, valoradas entre los 2000 a 3000, tendrán una salida de 300 euros y en la última categoría, las obras cuyo valor oscila entre los 3000 y 7000 euros, tendrán un precio de salida de 500 euros. La subasta comienza el lunes 4 a las 17:00h. y en cada uno de los cuadros de la muestra se indicará la categoría a la que pertenecen. El postor hará constar la cuantía de su puja teniendo en cuenta el precio de salida en conformidad con el procedimiento establecido y facilitará a los galeristas su correo electrónico o teléfono de contacto para que pueda ser informado en el caso de que su puja sea superada. El jueves 14 a las 20:00h. se dará por finalizada la subasta y las obras serán adjudicadas a los mejores postores hasta dicho momento. 


Esta acción excepcional, la cual facilita la adquisición de las obras dado sus precios populares, atiende a un motivo personal del pintor: ha decidido hacerse a la mar y conocer el mundo a bordo de un velero. De ahí la liquidación de sus obras a través de la subasta que se celebrará esta semana. La próxima primavera comenzará su periplo, zarpando desde  el archipiélago canario rumbo al estrecho de Gibraltar y desde allí surcar las aguas del Mediterráneo durante un tiempo indeterminado, tras lo cual, si todo sigue siendo propicio, atravesará el Océano Atlántico rumbo a América.


Aquí una pequeña muestra de las obras que se expondrán el la galería Molina-Art situada en la calle María de Molina número 2, Valladolid, 983 377 583. molina-art@hotmail.com



















    





jueves, 17 de mayo de 2012

Nueva obra para el museo San Juan de la Cruz


“ Entrega del escapulario”



Una Historia

Aún recuerdo ese momento, el día en que vendí mi primera obra. Tenía poco más de 20 años y ese día me di cuenta de que no quería dedicarme en la vida a otra cosa que no fuese el arte, crear y vivir de dicha creación. Esa intención fue algo determinante y desde aquel entonces hasta ahora ha pasado ya largo tiempo, casi veinte años, pero cuando miro hacia atrás, a ese día, me parece que Éste esté muy, muy próximo, pues continúo con esa misma ilusión y me digo: no quiero dedicarme en la vida a otra cosa que no sea crear y vivir de dicha creación.
El camino andado hasta ahora no ha sido uno cubierto de rosas. Esta, la del artista no es una vida fácil y el terreno se empina hacia arriba y hacia abajo en todo momento. El terreno llano resulta ser una quimera, pero eso no es desagradable si uno sabe andar por esos parajes, porque en este deambular, los escollos, pendientes y bajadas, añaden sal a los días, los carga de emoción y sabores siempre diferentes e intensos. Hace que observes a tu alrededor y pongas toda la atención a lo que ocurre, que seas consciente de ese caminar a cada paso. Y como he dicho anteriormente, el camino ha sido largo hasta aquí. He expuesto mis obras en más de ciento veinte lugares, en exposiciones tanto individuales, colectivas y ferias internacionales en sitios tan dispares como Madrid,Bilbao, Valladolid, Ibiza, Roma, Berlín, Paris, Nueva york, Los Ángeles, entre tantos otros, así como igualmente, mis trabajos pueden encontrarse en varias fundaciones, museos públicos y privados como el Museum for Autodidactic Art de Deerfield Beach, Florida,el Museo López Villaseñor, fundación la Caixa, museo San Juan de la Cruz y un largo etcétera. También se han fallado a mi favor más de treinta premios nacionales y se han obtenido reconocimientos desde varios colectivos en el ámbito institucional y privado.
¿Qué deparará el futuro? los presentes lo irán escribiendo.